El bienestar y la prosperidad económica se sustentan en su capital natural, es decir, su biodiversidad, incluidos los ecosistemas, que proporcionan bienes y servicios esenciales, como unos suelos fértiles y unos bosques multifuncionales, unas tierras y unos mares productivos, agua dulce de buena calidad y aire limpio, así como la polinización, la regulación climática y la protección contra catástrofes naturales. La pérdida mundial de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas socavan el desarrollo, afectan a la seguridad alimentaria y la nutrición, el abastecimiento de agua y el acceso al agua, la salud de los pueblos de todo el mundo, incluidas las generaciones presentes y futuras. Según la evaluación del ecosistema realizada por la ONU en 2005 (Millenium Ecosystem Assessment), dos tercios de los servicios del ecosistema de los que depende la humanidad estarían en declive (Programa General de Acción de la Unión Europea en materia de Medio Ambiente y Documento final de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, Río+20)

Documentos de Interés

Indicadores

  • Grado de cumplimiento de la Directiva Hábitats de la UE
  • Población urbana con tratamiento de aguas residuales.
  • Demanda bioquímica de oxígeno en los ríos
  • Tamaño de la flota pesquera
  • Superficie de la red natura 2000