La Pobreza Energética: nuevo indicador de exclusión social-ambiental

La pobreza energética depende fundamentalmente de tres componentes: los ingresos familiares, los  costes de la energía y la calidad de la vivienda en cuanto a su eficiencia energética

FUENTES: Asociación de Ciencias Ambientales y el OSE (Informe Sostenibilidad España 2012) y el Estudio de la Cruz Roja de Cataluña

AUTOR: ASYPS

Madrid, 24 de enero de 2014.- “Sólo 85 personas acumulan tanta riqueza como la que posee la mitad más pobre de la población mundial. En España las 20 personas más ricas poseen una fortuna similar a los ingresos del 20% de la población más pobre”. Este es el aterrador titular del último informe publicado por Intermon Oxfam ““Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica”.

Dentro de los graves problemas de desigualdad con los que nos alertan continuamente los actuales indicadores socioeconómicos, podríamos enmarcar la pobreza energética como muestra del nexo entre bienestar social y ambiental además de hacer también patente las grandes desigualdades económicas.

La tasa de pobreza energética identifica el porcentaje de hogares obligados a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda y/o incapaces de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas. Se trata por tanto de una medida directa de un fenómeno aun poco conocido, que relaciona de forma sintética aspectos sociales (la pobreza y exclusión social) con los ambientales y de gobernanza energética y climática.

En el último informe de Sostenibilidad publicado por el extinto Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) se estimaba que aproximadamente el año 2010, el 10% de los hogares españoles se encontraba en situación de pobreza energética. Esta situación lejos de mejorar parece que se ha ido agravando atendiendo a las previsiones que para 2013 hace la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), quienes sitúan la tasa de riesgo de pobreza en un 15% de los hogares en nuestro país.  En este mismo sentido, el estudio de Creu Roja Catalunya «Vivienda y Colectivos Vulnerables» de julio de 2013 , el 71% de sus usuarios admite dificultades graves para abonar el recibo del agua, la luz y el gas, y el 58% manifiestan no poder mantener su casa a una temperatura  óptima, hace dos años este porcentaje era del 42%. Estos datos sitúan la pobreza energética como unos de los aspectos de mayor calado social y por ende precisa de la implantación de medidas urgentes.

Este repunte se produce en un contexto de crisis, en el que además de haberse producido una importante caída en los ingresos del hogar, hemos asistido en paralelo, a un acusado incremento del precio de la energía con especial impacto en los hogares. Pero más allá de la grave situación actual, la previsión es que este aumento de la tasa de pobreza, podría continuar si no se adoptan medidas sociales de protección de los más desfavorecidos y únicamente se aplican medidas fiscales para paliar el déficit de tarifa eléctrica. Medidas en este sentido, nos llevará a que la pobreza energética sea en los próximos años una de las principales alarmas sociales en España.

Abundando en las desigualdades, el incremento previsto en las tasas de pobreza energética tiene importantes implicaciones no solo en términos de calidad de vida sino también en términos de salud pública. Por un lado habitar en un hogar en el que se registran temperaturas inadecuadas puede llevar a serios problemas de salud. Por otro lado la falta de recursos económicos puede derivar en el uso de otras fuentes de calor en el hogar como por ejemplo la quema biomasa en condiciones de humedad y falta de ventilación suficiente, provocando una indeseable exposición a contaminantes del aire interior. Esta situación al igual que antes, agrava los efectos nocivos sobre la salud, especialmente sobre el sistema respiratorio.

Según la Proposición de Ley de medidas para prevenir la pobreza energética presentada por el Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA: La Izquierda Plural el 8 de noviembre de 2013, se estima que en 2011 la pobreza energética fue responsable de entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras frente a 1.480 provocadas por accidentes de tráfico.

Frente a esta alarmante situación las actuaciones que se deberían llevar a cabo se resumen en tres:

  • En primer lugar desarrollo de una política social de protección de los más débiles con especial relevancia en las personas mayores que constituyen uno de los colectivos más vulnerables. Y a quienes la pobreza energética les afecta especialmente:
  • En segundo lugar desarrollo de un ambicioso plan de rehabilitación energética del parque de viviendas. Más del 50% de las viviendas de España presentan deficiencias significativas en eficiencia energética derivados principalmente de un mal aislamiento.
  • En tercer lugar contener el precio de la energía que en los últimos cinco años se ha incrementado en un 50%.
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