17 dic 2015
Claves para entender el acuerdo climático de París: entre la decepción y la esperanza

Ante un acuerdo de mínimos donde se imponen los compromisos voluntarios de cada país, donde prima el criterio de emisiones netas, permitiendo emitir CO2 mientras que se pueda neutralizar, y sin una apuesta definitiva por una “economía descarbonizada”, hay dudas razonables de que el Acuerdo de París suponga una “victoria del Planeta”.



Para la mayoría de las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil organizada, la Cumbre de Paris sobre Cambio Climático fue más motivo de desilusión que de optimismo. Los participantes en la Zona de Acción del Clima (la “cumbre” internacional de entidades ambientalistas, ciudadanas y de defensa de los pueblos), por ejemplo, han manifestado q ue asistieron a un proceso bastante decepcionante al ver cómo cada borrador que iban liberando los jefes de estado empeoraba con respecto al anterior, reduciendo los niveles de exigencia y el compromiso político. Desde esta perspectiva crítica, se alerta sobre las ambigüedades o incoherencias de la resolución final, especialmente la falta de concreción en la reducción de emisiones, pero tampoco se olvida la insuficiencia del acuerdo para tener en cuenta las necesidades de los países empobrecidos y que resultan ser los más desfavorecidos por los fenómenos del cambio climático.

Desde el punto de vista de las instituciones y los representantes políticos, el acuerdo de París se tacha de “histórico” y sin precedentes hacia una gobernanza global del Cambio Climático. Y muchos son los medios de comunicación que se han apuntado a esta visión optimista, porque entienden que se trata de un paso “decisivo” para afrontar la crisis climática y ecológica global, ya que se ha conseguido firmar, por primera vez, un acuerdo universal vinculante. Dadas las tendencias de las sucesivas etapas del proceso de negociación, el resultado se puede ver como un triunfo por haber superado el desastre de un nuevo fracaso como el de la Conferencia de Copenhague, por lo que el secretario general de la ONU Ban Ki Moon, pudo afirmar, con cierta euforia, que “se ha pasado de lo imposible a lo imparable”.

«... el acuerdo es insuficiente para los países más empobrecidos, que son los más desfavorecidos por los fenómenos del cambio climático»

Pero también, gran parte del mundo científico muestra un cierto desencanto por la tibieza y la insuficiencia de las medidas adoptadas para que el acuerdo sea operativo a largo plazo, sobre todo, por no adoptar objetivos de “descarbonización” (previstos en el borrador entre el 40% y el 90% para el 2050 respecto al 2010) y no atajar las raíces del problema que reside en la quema de los combustibles fósiles, ni siquiera paliando el problema con instrumentos de fiscalidad ecológica sobre las emisiones de carbono. Y lo más decepcionante, en este sentido, es que ha instaurado el criterio de “las emisiones neutras” mediante una compensación de emisiones con procesos de absorción, en algunos casos con dudosas soluciones tecnológicas. La descarbonización mundial de la economía es una exigencia y utilizar la ‘neutralidad de gases de efecto invernadero”, es confiar en un uso masivo de los sumideros de carbono, tales como la reforestación y la geoingeniería de captura y almacenamiento de CO2.

Y quizá, lo más preocupante desde el punto de vista científico es que con los esfuerzos comprometidos por los Gobiernos, es difícil lograr el objetivo general de no sobrepasar a finales de siglo los 2°C respecto a los niveles preindustriales (y el compromiso de hacer lo posible para que quede en 1,5°C), ya que las emisiones brutas seguirían creciendo por encima de lo recomendado hasta 55 gigatoneladas de gases de efecto invernadero anuales en 2030 (15 gigatoneladas al año más sobre las 40 gigatoneladas propuestas), según datos de Naciones Unidas, por lo que habría que tender a lograr emisiones cero en el año 2050.

Y, peor, aún, en el supuesto de que se cumplieran al 100% los compromisos voluntarios de los 186 países que llegaron a Paris con las reducciones voluntarias cuantificadas, estaríamos en una trayectoria de sobrecalentamiento para final de siglo entre +2,7 y +3,7 ºC de aumento de temperatura respecto a la era preindustrial, lo que según los científicos constituye un escenario muy peligroso y con enormes incertidumbres. Ante todo esto, no cabe pensar en retrasar la acción para más allá 2020 de una forma decidida. El texto deberá entrar en vigor en el 2020 y debe ser ratificado por todos los países con revisiones cada cinco años sobre los compromisos y las metas de reducción de los países. El reto más inminente es culminar con éxito las negociaciones de los detalles para reunir al menos, el 55% de los emisores y el 55% de las emisiones antes de abril de 2017.

Aunque los compromisos son en cualquier caso insuficientes, en todo caso, existen importantes novedades en el nuevo Acuerdo de París respecto al Protocolo de Kioto y a las Cumbres anteriores, que merece la pena destacar.

Se pasa de Protocolo a un Acuerdo global donde se amplía el marco de actuación y se incia el camino de un reto compartido



«...con los esfuerzos comprometidos por los Gobiernos, es difícil no sobrepasar el objetivo de 2°C a finales de siglo»

La importancia de la naturaleza jurídica y vinculante del Acuerdo de París, y el proceso de ratificación



Artículo. 20. 1 “El presente Acuerdo estará abierto a la firma y sujeto a la ratificación, aceptación o aprobación de los Estados y de las organizaciones regionales de integración económica que sean Partes en la Convención. Quedará abierto a la firma en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York del 22 de abril de 2016 al 21 de abril de 2017...”

Artículo21.1 “...El presente Acuerdo entrará en vigor al trigésimo día contado desde la fecha en que no menos de 55 Partes en la Convención, cuyas emisiones estimadas representen globalmente un 55% del total de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, hayan depositado sus instrumentos de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión...”

Se incluyen nuevos aspectos de cooperación y nuevas áreas como la agricultura, los bosques y la adaptación



Pero se siguen marginado otros actores principales como las ciudades



Y la ausencia de propuestas decididas para la transición energética con fuentes renovables



Persisten las dudas sobre la suficiencia de los objetivos globales de aumento de la temperatura



Artículo 2.1b : “Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático”

Se ratifica el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas



Artículo 4.4 del acuerdo: “Las Partes que son países desarrollados deberán seguir encabezando los esfuerzos y adoptando metas absolutas de reducción de las emisiones para el conjunto de la economía. Las Partes que son países en desarrollo deberían seguir aumentando sus esfuerzos de mitigación, y se las alienta a que, con el tiempo, adopten metas de reducción o limitación de las emisiones para el conjunto de la economía, a la luz de las diferentes circunstancias nacionales y movilizar 100.000 millones de dólares anuales”

Se enfatiza la relación entre el Cambio Climático y el Desarrollo Sostenible



Artículo. 6, apartado 8, “Las Partes reconocen la importancia de disponer de enfoques no relacionados con el mercado que sean integrados, holísticos y equilibrados y que les ayuden a cumplir con sus contribuciones determinadas a nivel nacional, en el contexto del desarrollo sostenible y de la erradicación de la pobreza y de manera coordinada y eficaz, entre otras cosas mediante la mitigación, la adaptación, la financiación, la transferencia de tecnología y el fomento de la capacidad, según proceda”

La importancia de una transición justa hacia una economía hipocarbónica



“Teniendo en cuenta los imperativos de una reconversión justa de la fuerza laboral y de la creación de empleos dignos y de trabajos de calidad, de conformidad con las prioridades de desarrollo definidas a nivel nacional”

Se incluyen nuevos aspectos de cooperación sobre financiación y transferencia de tecnología, que son las grandes claves del Acuerdo para ayudar a los países en desarrollo



Artículo. 2.1. c “...elevar las corrientes financieras a un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero. (Así como que los países desarrollados deberán proporcionar recursos financieros a países en desarrollo para prestarles asistencia tanto en la mitigación como en la adaptación (art. 9)”



En cuanto a la Transferencia tecnológica, también es contemplada tanto en el preámbulo del Acuerdo como en el articulado. .

Artículo 10 “...Las Partes, teniendo en cuenta la importancia de la tecnología para la puesta en práctica de medidas de mitigación y adaptación en virtud del presente Acuerdo y tomando en consideración los esfuerzos de difusión y despliegue de tecnología que ya se están realizando, deberán fortalecer su cooperación en el desarrollo y la transferencia de tecnología...”(art. 10.2)

Añadiendo, “Para dar una respuesta eficaz y a largo plazo al cambio climático y promover el crecimiento económico y el desarrollo sostenible es indispensable posibilitar, alentar y acelerar la innovación. Este esfuerzo será respaldado como corresponda, entre otros por el Mecanismo Tecnológico y, con medios financieros, por el Mecanismo Financiero de la Convención, a fin de impulsar los enfoques colaborativos en la labor de investigación y desarrollo y de facilitar el acceso de las Partes que son países en desarrollo a la tecnología, en particular en las primeras etapas del ciclo tecnológico...” (art. 10.6)

Y la sempiterna duda sobre la rendición de cuenta



Artículo 13.7. “Cada Parte deberá proporcionar periódicamente la siguiente información: a) Un informe sobre el inventario nacional de las emisiones antropógenas por las fuentes y la absorción antropógena por los sumideros de gases de efecto invernadero, elaborado utilizando las metodologías para las buenas prácticas aceptadas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático que haya aprobado la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Acuerdo de París; b) La información necesaria para hacer un seguimiento de los progresos alcanzados en la aplicación y el cumplimiento de su contribución determinada a nivel nacional en virtud del artículo”

El Acuerdo de París, aunque de mínimos, puede ser el catalizador de la gran transición socioecológica hacia el progreso sostenible global. Ofrece una oportunidad para la acción común frente al cambio climático iniciando el camino hacia la imprescindible descarbonización económica como base del cambio del paradigma del “Eco-orden Mundial”.

Luis M. Jiménez Herrero y José Luis de la Cruz Leiva
Presidente y Secretario de la Asociación para la Sostenibilidad y el Progreso de las Sociedades, (ASYPS).

TRIBUNA 07

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