05 oct 2016
Registros RETC (PRTR): instrumentos para alcanzar los objetivos de la agenda 2030 del ODS o SDGs

Transparencia, necesidad de información ambiental, derecho de acceso a la información, participación pública en la toma de decisiones, derecho a un mejor medio ambiente,… son conceptos que en los últimos años están influyendo o, incluso, dirigiendo la toma de decisiones en el diseño de las políticas ambientales tanto a nivel internacional como regional y nacional.

Todos estos conceptos tienen el objetivo global de plantear un desarrollo sostenible que procure un nivel de vida cada vez mejor, pero necesariamente respetuoso con el medio ambiente. Incluso que lo mejore. Es importante que los nuevos avances tecnológicos tengan muy en cuenta la variable ambiental para prevenir, reducir y minimizar los impactos negativos que cualquier actividad humana ejerce sobre la salud y el medio ambiente. Sólo con la corresponsabilidad de todos los agentes implicados, sociedad civil, administraciones, representantes de la industria, organizaciones no gubernamentales y otras instituciones públicas y privadas, podrá conseguirse dicho objetivo.

Los registros de emisiones y transferencias de contaminantes, conocidos como RETC o PRTR (en inglés: Pollutant Release and Transfer Registers), son una de las opciones más extendidas para la implantación de estos principios y, cada vez más, se están confirmando como herramientas de información de gran utilidad para el análisis y evaluación de los progresos alcanzados relacionados con la sostenibilidad global, aunque aún muchos de los usos dados a la información de los registros PRTR, se limitan a escala nacional o regional.

1. Introducción

En los últimos años, el interés por la sostenibilidad global ha ido en aumento, aunque el concepto de “desarrollo sostenible” se utiliza por primera vez en 1987 (Informe Brundtland, World Commission on Environment and Development.). Las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo sostenible, o cómo conseguir las necesidades del presente sin comprometer la disponibilidad de recursos para que futuras generaciones puedan del mismo modo disponer de las suyas, son elementos interrelacionados y deben considerarse siempre de forma conjunta y a escala global.

Es este carácter global lo que hace que, para que la sostenibilidad sea algo tangible y palpable, se requieran iniciativas encaminadas a conseguir que sus beneficios sean lo más ampliamente aplicables posible en sectores de actividad y entre generaciones. Las decisiones que se adopten deben considerar los potenciales impactos en la sociedad, el medio ambiente y la economía en cualquier lugar y en el futuro. La cooperación a escala global es necesaria para poder establecer políticas que apoyen a gobiernos, ciudadanos y empresas en el camino hacia la sostenibilidad.

En septiembre de 2015, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante el septuagésimo periodo de sesiones de su Asamblea General, aprobó la nueva y ambiciosa agenda para el desarrollo sostenible plasmada en el documento «Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible», que retoma y redefine los objetivos de la Cumbre del Milenio. Los «objetivos del desarrollo sostenible (ODS o Sustainable Development Goals, SDGs)» descritos en este documento, constituyen un conjunto de 17 objetivos y 169 metas que pretenden conseguir en el horizonte del año 2030, lo que los objetivos del milenio no lograron.

Los registros PRTR pueden ser una herramienta de gran utilidad en este proceso aunque, como cualquier fuente de información, también hay que ser consciente de las limitaciones que por su propia naturaleza tienen.

«La cooperación a escala global es necesaria para poder establecer políticas que apoyen a gobiernos, ciudadanos y empresas en el camino hacia la sostenibilidad»

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD o UNFCCC), la «Cumbre de la Tierra», que tuvo lugar en 1992 en Río de Janeiro (Brasil), se reconoce el derecho de acceso a la información relativa al medio ambiente y se empieza a hablar de herramientas donde el público en general pueda consultar la información disponible. También, se reconoce su derecho a participar en los procesos de toma de decisiones en temas ambientales. Es el famoso Principio 10 de la Agenda 21 de Río. Se recomienda a los gobiernos la necesidad de disponer de buena información ambiental mediante el establecimiento de inventarios o registros que incluyan los mejores datos disponibles (capítulo 19 de la Agenda), ya que una buena información es esencial para tener el mayor conocimiento posible que permita identificar los riesgos ambientales y, así, favorecer su prevención. A estos «inventarios» o «registros» se les conoce desde entonces, de forma genérica, como «registros de emisiones y transferencia de contaminantes».

Después de Río, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) junto con la ONU empiezan a dar los primeros pasos y, en 1996, la OCDE publica una primera guía sobre las características de estos registros y de cómo llevar a cabo su implantación. La Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas (CEPE o UNECE) por su parte, adopta en 1998 el Convenio sobre el acceso a la información, la participación pública en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en material ambiental (Convenio de Aarhus), y en 2003, su protocolo sobre los registros de emisiones y transferencia de contaminantes, Protocolo PRTR o Protocolo de Kiev. Este protocolo, es abierto a cualquier país de la ONU y constituye el primer instrumento legal internacional relativo a estos registros, estableciendo unos requisitos mínimos para su diseño e implantación. Ofrece un marco legal sólido para mejorar el acceso del público a la información ambiental y ayuda a los gobiernos a alcanzar los objetivos para un desarrollo sostenible.

Hoy en día, son ya numerosos los países y regiones alrededor del mundo que cuentan con registros RETC o PRTR (EE.UU., Canadá, Japón, Australia, Unión Europea y sus estados miembros, México, Chile, Israel, Corea del Sur, etc.) o están en proceso de implantación (Perú, Ecuador, Colombia, Brasil, Tailandia, Camboya, países ECCA, etc.). Se han manifestado como una fuente de información tremendamente útil para las administraciones públicas en el desarrollo de las políticas ambientales adecuadas para conseguir «un alto grado de protección del medio ambiente en su conjunto, mediante la prevención de la contaminación y la reducción de los impactos ambientales negativos».

2. ¿Cómo pueden los registros PRTR ayudar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

En una gestión adecuada y responsable del medio ambiente y, en particular, de las sustancias y contaminantes que llegan al medio, el conocimiento, la información y la concienciación son requisitos previos necesarios en la toma de las decisiones correspondientes. En este sentido, los PRTR puede facilitar una infraestructura idónea para disponer, desde la fuente, de la información necesaria sobre las sustancias que son emitidas o transferidas al medio y en qué cantidad.

Los PRTR son registros que disponen de información georreferenciada sobre las emisiones y transferencias de contaminantes a la atmosfera, agua y suelo identificados a nivel de complejos o instalaciones de las principales actividades industriales. Pueden también disponer de información complementaria sobre consumos de recursos y combustibles o relativa al funcionamiento de dichas instalaciones, así como sobre las emisiones procedentes de otras fuentes difusas. Todo este tipo de información hace que los registros PRTR sean potentes fuentes de información en términos de prevención de la contaminación. Además, son registros a los que se informa anualmente, lo que hace que sean inventarios muy dinámicos y en los que se pueda disponer de información actualizada y accesible, no sólo para las administraciones y otras partes interesadas sino para el público en general.

«... los registros PRTR son potentes fuentes de información en términos de prevención de la contaminación»

Desde el punto de vista de la sostenibilidad global, muchos de los 17 objetivos globales para un desarrollo sostenible de la Agenda 2030 (los ODS o SDGs), están relacionados con la protección del medio ambiente, como uno de sus pilares esenciales, y con un adecuado uso de los recursos naturales que garantice la protección de los ecosistemas y su diversidad biológica.

Los PRTR son un instrumento esencial para la evaluación de políticas ambientales y, por tanto, pueden ser igualmente útiles como herramienta para la evaluación en la implantación de estos objetivos del desarrollo sostenible. Aun estando desarrollados principalmente a escala regional y nacional, permiten conocer, por ejemplo, qué tipo de contaminantes están siendo emitidos, por parte de qué actividades y en qué lugares, lo que da información sobre los impactos ambientales producidos por dichas actividades industriales. Se pueden comparan datos de sectores de actividad industrial en diferentes ámbitos geográficos y evaluar tendencias a escala global sobre la contaminación, así como identificar, en su caso, prioridades de actuación.

Con los datos que se recogen en un registro PRTR, puede disponerse de información para evaluar los efectos sobre la salud y el bienestar (objetivo 3) de sustancias contaminantes que puedan tener relación directa con enfermedades o casos de muerte; también se podría hacer un seguimiento en la evolución de la calidad de las agua (objetivo 6 sobre agua potable y saneamientos) para reducir la contaminación minimizando los vertidos de sustancias contaminantes y otros materiales. Los PRTR pueden ser también una fuente de información importante para evaluar la eficiencia y el grado de innovación y mejora ambiental en la industria y otras infraestructuras (objetivo 9) mediante el uso de técnicas y procesos más limpios. En cuanto a acciones sobre el clima (objetivo 13), la información de los registros PRTR debería ser esencial en la definición de las políticas nacionales para combatir el cambio climático, por ejemplo con la inclusión de indicadores específicos.

Pero quizá, los PRTR donde pueden tienen un papel importante que jugar es como instrumento de información pública para fomentar la educación, el conocimiento y la concienciación ciudadana en temas ambientales, no sólo a nivel de administraciones públicas e industria, sino también para que a nivel individual y de ciudadanía se contribuya al cumplimiento e implantación de los objetivos de la Agenda 2030.

3. ¿Qué hace falta pra el futuro?

Como cualquier fuente de información también los registros PRTR, aunque útiles para un amplio espectro de aplicaciones y usos, tienen sus limitaciones y se deben saber cuáles son. Algunas de ellas están relacionadas con los alcances de la información recogida. Por ejemplo, suelen definirse umbrales tanto para actividades industriales como para emisiones o, también, tipos de actividades o de sustancias. No todas las instalaciones o actividades industriales que emitan o transfieran contaminantes al medio ambiente pueden tener la obligación de informar sino sólo aquellas que estén por encima de los umbrales de reporte que se hayan fijado. O puede que no se tenga que informar de todas y cada una de las sustancias o parámetros que se estén emitiendo. Es muy frecuente que para poder contextualizar la información que se recoge y pone a disposición en los PRTR, se tengan que tener en cuenta otros registros, inventarios o fuentes de información, no necesariamente ambientales, como por ejemplo puedan ser estadísticas nacionales, registros industriales, actividades comerciales, etc…Otros aspectos que pueden también influir son los periodos de reporte. Todos estos factores pueden hacer difícil la comparabilidad de estos registros y, por tanto, limita los usos y las conclusiones que se puedan establecer.

También es cierto que el propio dinamismo del registro, hace que este tipo de limitaciones tampoco sean permanentes y estén en constante revisión. De hecho, la revisión de los alcances en cuanto a tipo de actividades industriales y sustancias de las que se debe reportar, medio al que se emiten, parámetros, umbrales, etc. es algo muy frecuente en los registros PRTR implantados. Las adaptaciones, modificaciones o actualizaciones de los registros nacionales están en función de la propia experiencia y de las necesidades que los países vayan teniendo que cubrir bien por compromisos internacionales bien derivadas de políticas y decisiones internas.

Es en este punto donde el Protocolo PRTR supone un punto de partida importante y un apoyo para el diseño, desarrollo e implantación de un registro PRTR, incluso para aquellos casos en los que ya disponga de un registro o inventario de este tipo. ¿Por qué motivo?. El protocolo, como ya se ha dicho antes, es el primer instrumento legal internacional el cual establece unos requisitos mínimos para aquellos países que lo ratifiquen. Pero además, permite cierta comparabilidad entre registros diferentes, lo que facilita la evaluación y análisis a escala global de los impactos ambientales causados por actividades industriales similares en diferentes regiones y zonas geográficas, con estándares parecidos. Y de forma accesible y pública.

No obstante, esta comparabilidad es aún muy limitada. Para que se puedan maximizar sus aplicaciones y sobre todo a escala global, es esencial que se continúe y se potencien los trabajos que las distintas organizaciones internacionales (OCDE y ONU, especialmente) vienen realizando en el ámbito de la armonización y de la mejora de la calidad de los datos. Estas tareas esenciales se reflejan en la aprobación de guías, el desarrollo de métodos, estándares, criterios comunes o equivalentes que faciliten la comparabilidad, fortaleciendo los principios de transparencia, acceso a la información y participación de todos los agentes sociales en los procesos de decisión.

No es tanto que los registros “sean” iguales, como que además de cubrir unos requisitos mínimos, se disponga de herramientas que faciliten la comparabilidad de los datos puestos a disposición, para que puedan obtenerse conclusiones válidas de las evaluaciones que se realicen. En una escala global, como pueda ser la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, disponer de información es tan importante como que dicha información sea comparable.

4. Para saber más



Román del Río
Vicepresidente de Consulnima, S.L. y miembro de ASYPS

Íñigo de Vicente-Mingarro
Director de proyectos en Consulnima, S.L.

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